Luz de luna que alumbra mi ventana. Hace presencia y sabe que oraré en su nombre, la reina de los sueños oscuros, de las pasiones efímeras, de los caprichos nutrientes... De los condenados.
Mis ojos caen... Y la luz me dice que caerán dos veces. Caigo, lento y suave, tergiversando los sonidos de la noche para escuchar tu voz, pues es tu voz lo que anhelo. Y caigo...
Alguien entra.
Reconozco ese perfume, y sonrío. Una racha de frío aguijona mi espalda, directo a mi nuca. Juraría que son tus dedos. Pero apenas estás al marco de la puerta. Y aunque no puedo verte, puedo escucharte, puedo sentir ese vigor... Y sé que sientes mi miedo.
Te acercas, invitándome a incorporarme. Tu piel se siente como espinas, dañándome hasta los huesos. Pero quiero tanto un abrazo tuyo. Me importa poco o nada, sé que dejaré de ser el mismo, y te tomo entre mis brazos. Y arde tanto, y me aferro aún mas. Beber tus labios. Sentir como mi garganta apenas soporta el cáliz. Y no hago mas que pedirte más...
Pero debes saber, mi bella y peligrosa criatura, que la agonía me hace de hecho más hambriento.
Toma mi cuello. Muérdelo. Bebe.
Bebe todo. Sin mesura, vuélvete loca.
Mira mis ojos. Has caído... Soy como tú.
Tu yugular es deliciosa. Pero no quiero arruinarlo aún, pues será mi salvación si perezco por falta de tí. Te tomo fuerte contra mis brazos, por la espalda, y me alimento de ella, saboreando cada instante que tu vestido me permite.
Y vuelves a perseguirme, y yo a tí... Estamos tan heridos que buscamos nuevas zonas por morder, por beber, por sentir su gozo. Quitémonos la ropa. Muerde mi pecho, mientras exploro tu entrepierna. Mira al cielo mientras tus piernas desaparecen entre mi boca, mira mis manos cubriendo la luz en tus caderas, celosas de la entrometida luz lunar, amenaza mi espalda con tus dedos felinos, pues entre más ataques más me asiré a tí... mirame a los ojos mientras tu alma se asfixia, pues soy un nigromante...
He muerto de nuevo. Tú tambien, podría jurarlo.
¿Pero ya estabamos muertos, recuerdas?
Es como volver a nacer.
Quise escribir en este espacio una analogía al color rojo. Pude citar la sangre, la carne, los ojos vampíricos, el aroma de la muerte... Pero no. Este blog es rojo porque yo lo deseo. Eso debería bastar.
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7 de octubre de 2012
Reborn
21 de septiembre de 2012
Describo tu silencio
Pareciera que hace eones había muerto
mis inmensos deseos de ver
lo que tus ojos callan.
Whiskey de malta sencilla es tu ser,
que mejora con los años. Sabe a historia,
sabe a gloria,
sabe a todo aquello que aspira el hombre
cuando su jornada ha sido dura.
Sabe a la sombra de la última conífera
tras huir del sol maldito en este fúnebre bosque de ardor.
Huele al hechizo que el alma en la cueva
ha forjado para converger el destino del amor
con el deseo, con la esperanza, con la amargura,
con el desahogo al cual estamos destinados.
Huele a bugambilia, esperando las galas nocturnas
a abrir su delicioso aroma hacia los multiversos.
Huele a estupefacientes de colores, a música tersa a la piel,
al anhelo de esta alma corrupta
que intenta corregir su camino
devolviendo su suerte al río vitalicio.
Se siente como el primer contacto de la piel con la piel en la mañana,
como el último fulgor de luz antes de entregarse a Oneiros.
Se siente como un alfa y un omega aletargados en una cinta de Möbius.
Bucle que, aunque finito, no lo parece ante los mortales.
Y si yo, mortal, puedo ver tanta magia
por medio de los absurdos sentidos,
apenas puedo imaginar la inmensidad de los tesoros,
el infierno correctamente inflingido,
la calidez en mi pecho y las frígidas manos,
el potencial eléctrico que desata tu caos bajo el firmamento,
y quizá un poco la infame ternura
que esos ojos callan...
4 de agosto de 2011
Conciencia hecha ser
Abriste la puerta de la libertad,
la luz escapa,
no quiere estar cerca
de los seres que aman,
no quiere estar cerca de mí,
y este calabozo enfermizo,
tan frio como el alma que me presumiste,
se dedica pretenciosamente
a matarme un infinito
numero de veces.
No puedo,
no puedo perecer
tantas veces
ante todos estos castigos,
tu indiferencia,
este terrible sentimiento oscuro,
y mi eterna cárcel que comprime
mi cuerpo,
bondage perfecto,
donde el color de la sangre
es un elemento prohibido
en la decoración tan soberbia
de tu palacio de oscuridad.
Me concedes libertad,
y lo único que consigo
es que el poco calor que queda
se vaya, lejos de mi,
a perderse en el ocaso,
mientras miro tu sonrisa
al percatarte que mi ser
no es mas que jirones,
inertes, expuestos,
presos de la devoción
que alguna vez te profesé.
la luz escapa,
no quiere estar cerca
de los seres que aman,
no quiere estar cerca de mí,
y este calabozo enfermizo,
tan frio como el alma que me presumiste,
se dedica pretenciosamente
a matarme un infinito
numero de veces.
No puedo,
no puedo perecer
tantas veces
ante todos estos castigos,
tu indiferencia,
este terrible sentimiento oscuro,
y mi eterna cárcel que comprime
mi cuerpo,
bondage perfecto,
donde el color de la sangre
es un elemento prohibido
en la decoración tan soberbia
de tu palacio de oscuridad.
Me concedes libertad,
y lo único que consigo
es que el poco calor que queda
se vaya, lejos de mi,
a perderse en el ocaso,
mientras miro tu sonrisa
al percatarte que mi ser
no es mas que jirones,
inertes, expuestos,
presos de la devoción
que alguna vez te profesé.
2 de agosto de 2011
Sobre la entrega
Puedo sentir.
Aún están ahi. ¿Los sientes?
Son los poetas, que buscan entregarse.
Al amor, a la desdicha, al descaro y al desdén.
Podría decir que son los siete Eternos de Neil Gaiman,
aquellos entes a los que se entregan los poetas.
Como si fueran las amantes perfectas.
Qué afán de sentir destruir y ser destruido de todo aquel
que se hace llamar poeta.
Que afán el mío de, alguna vez, quererme también autonombrar así.
Puedo escribir mucho,
sobre mis sentimientos, sobre los de los que me rodean,
sobre la rabia, la ira.
Y todo eso que se plasma en un caracter sin significado,
todas aquellas palabras formadas por cadenas discretas de bits,
de corrimientos de tinta sobre un papel,
todos no hacen mas que simbolizar
el sentimiento último del ser humano:
la entrega.
Cada poesía, hasta la más absurda,
posee algo de entrega.
Quiero, incluso, entregarme a tí,
con este texto que en realidad no trata de nada.
Quiero sentir que muero, que amo, que lastimo y soy lastimado.
Quiero sentir que me acompañas y me imitas en todas esas sensaciones,
enclaustradas en un cuerpo, en un grito, en una idea, una perversión.
Este texto parece discurso para comercial de whiskey,
podrías leerlo con esa misma entrega
con la que te lo presentan en televisión.
Pero abre los ojos, lector, y dime
realmente qué es eso
a lo que te estás entregando.
A qué le cedes tu ser... o a quién.
Yo me entrego a tí, quien me lees,
si es que me lees,
si es que te animaste a leer hasta el final,
pues gracias a tí una poesía es una poesía,
aunque el poeta no sea un poeta,
aunque el poema no tenga temática,
ni fin aparente.
18 de julio de 2011
Dein blut, mein heil
Llega la noche, como siempre, aletargada
bajo los efectos sedativos del Sol.
El ocaso reflejado en esta laguna dulce
luce perfecto al teñir tu cabello.
Las bugambilias, desprendiendo su deliciosa fragancia,
combinan sistemáticamente con la fragancia tuya.
Y ahora, preciosa dama, que lees los poemas
descritos en el firmamento, famélico de sueños
y de extravagancias terrestres,
es cuando más encantado quedo de tí.
Tus dedos, bailando, acariciando al viento
como si fuera mascota moribunda,
tus dedos trazan muerte en mi pecho,
en mi rostro,
en mi espíritu.
Percátate, silueta moldeada en poesía,
que cada segundo que permanezco iluminado
por la refracción de la luz reveladora en tu piel,
debo otro segundo más a la Muerte,
y me cobrará caro el permitirme
estar contigo, así, tan... cerca.
Y ahora,que debo partir,
hacia donde los sueños y las realidades convergen,
donde ser un alma maldita es el menor de los pecados,
donde desearle el bien a alguien como tú es motivo de castigo,
te pido el tesoro más preciado que te puedo pedir,
lo más íntimo que puedes dar de tu ser,
para atesorarlo eternamente
en lo más oscuro de mi corazón.
Tomaré tu dedo, tan suave y curioso,
y lo pincharé con esta daga sagrada.
No me atreveré a corromper esa bebida
ni con mi saliva ni con mis labios
bebiendo de ella, aunque
se que su sabor, su sensación en el paladar
sería la más deliciosa que jamás haya probado.
No, en vez de eso,
la depositaré en este medallón,
cerca de esta orgánica caja de ritmos,
donde pueda sentirla
cada vez que ande mi camino.
Y cuando sienta que esté a punto de partir,
podré abrirla, y beberla,
para hacer ese amargo sentimiento
la más dulce de las despedidas...
una despedida con una sonrisa
y sabor a tí.
12 de julio de 2011
No mereces
Hace poco me miraste a los ojos.
Y cuando eso pasó,
me desvanecí por un momento...
para pedirle a la Luna
que te robara un poco,
solo un poco
de toda esa alegría
y esa hermosura,
pues a veces creo que
simplemente,
no mereces tanta.
Hace poco fue, mi dama melancólica,
que me regalaste una bocanada
de tu aliento,
reflejo de una energía
que no parece marchitarse.
Me desvanecí, para pedirle a la Naturaleza
que te arrebatara
un poco de esa energía tan sublime,
pues a veces creo que,
simplemente,
no mereces tanta.
Hace poco aspiré
de tu aroma tan trágico,
tan mortal, y tan delicioso
de naturaleza muerta.
Frutos cosechados, flores cortadas,
es vida aniquilada, al final de cuentas,
vida que aniquila tu ser,
vida que te da más vida.
Me desvanecí, para pedirle a la Muerte
que te arrebatara
un poco de esa vida impetuosa,
pues a veces creo que,
simplemente,
no mereces tanta.
Hace poco sentí
el ardor de tus palabras,
tu voz tan preciosa, tan aniquilante,
no importaba si lo que decian
era alegría o llamas hirientes,
pues igual me dolían,
las sentía muy profundo
en mi cabeza, en mi corazón.
Y entonces retorné al mundo real,
recordé mis plegarias
a la Luna, a la Muerte, a la Naturaleza,
y me arrepentí de ellas
con toda mi alma.
Todo lo contrario, ahora deseaba
que esas virtudes, tan tuyas,
emanaran de tí de manera inagotable,
para poder maravillarme
eternamente de ellas.
Pues a veces creo que,
simplemente,
el misterio te pertenece.
Para N.L.
20 de junio de 2011
Forjando un alma
El hierro ya está candente.
He pasado largo tiempo frente a este fogón, pintando de rojo este azadón ante el fuego. Está listo para acercarse a tí... a forjar en tí todo aquello que deseo de un alma, de una mujer, de un cuerpo y de un suspiro. Hecha a mi gusto, al compás y temperatura de este instrumento maldito, con el que tanto me he herido... barata analogía de un alma y un corazón rotos, seguro piensas. Pero ya verás cuando la ardiente punta toque tu mejilla, verás cuando el humo de la carne quemándose empañe tus ojos...
Acércate, criatura. quiero contemplar ese bonito rostro, antes que le haga sonreir de más. Tengo también alcayatas, un martillo y un cincel, para pulir las asperezas que me encuentre mientras acaricio tu frente y destrenzo tus dorados cabellos...
Eso. Siente este poderoso azadón, lleno de la energía de mi pasión y de mi furia, siendo clavado en tu cráneo, una y mil veces, hasta conseguir la forma que deseo...
... y mientras el instrumento penetra el ectoplasma de tu ser, tu sonríes... pues sabes que no podré hacerte daño... quizá jamás. Esa sonrisa era justo lo que quería dibujar en tu rostro... tu rostro de malicia encantadora. Mi cuerpo siente el frío de tu ser, al igual que el azadón. Cierro los ojos, siento esa caricia tuya, tan fantasmal... y siento como mi ser se pierde por ella.
Puedo ser un herrero de una y mil almas, pero es la tuya la única que jamás podré siquiera ablandar. Ni es mi voluntad hacerlo. Despierta en mi esa inspiración para hacer arte, mi princesa volátil, como lo has hecho hasta ahora. Pues sigues atormentando mi corazón, y de la desgracia es de donde proviene el arte más puro.
Para tí cada herraje, cada unión, cada fundición enblandecida, cada escudo de sabiduría y fortaleza. Cada candelabro cuyas sombras provocan pesadillas en los temerosos, cada daga que le da valor a los asaltantes nocturnos, cada espada que defiende del mal al indefenso en este reino olvidado... y el molde de la corona que quizá algún dia portarás...
No necesito forjarte. Ya eres esa pieza única y perfecta en la que tanto soñé.
Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única. Jorge Luis Borges
He pasado largo tiempo frente a este fogón, pintando de rojo este azadón ante el fuego. Está listo para acercarse a tí... a forjar en tí todo aquello que deseo de un alma, de una mujer, de un cuerpo y de un suspiro. Hecha a mi gusto, al compás y temperatura de este instrumento maldito, con el que tanto me he herido... barata analogía de un alma y un corazón rotos, seguro piensas. Pero ya verás cuando la ardiente punta toque tu mejilla, verás cuando el humo de la carne quemándose empañe tus ojos...
Acércate, criatura. quiero contemplar ese bonito rostro, antes que le haga sonreir de más. Tengo también alcayatas, un martillo y un cincel, para pulir las asperezas que me encuentre mientras acaricio tu frente y destrenzo tus dorados cabellos...
Eso. Siente este poderoso azadón, lleno de la energía de mi pasión y de mi furia, siendo clavado en tu cráneo, una y mil veces, hasta conseguir la forma que deseo...
... y mientras el instrumento penetra el ectoplasma de tu ser, tu sonríes... pues sabes que no podré hacerte daño... quizá jamás. Esa sonrisa era justo lo que quería dibujar en tu rostro... tu rostro de malicia encantadora. Mi cuerpo siente el frío de tu ser, al igual que el azadón. Cierro los ojos, siento esa caricia tuya, tan fantasmal... y siento como mi ser se pierde por ella.
Puedo ser un herrero de una y mil almas, pero es la tuya la única que jamás podré siquiera ablandar. Ni es mi voluntad hacerlo. Despierta en mi esa inspiración para hacer arte, mi princesa volátil, como lo has hecho hasta ahora. Pues sigues atormentando mi corazón, y de la desgracia es de donde proviene el arte más puro.
Para tí cada herraje, cada unión, cada fundición enblandecida, cada escudo de sabiduría y fortaleza. Cada candelabro cuyas sombras provocan pesadillas en los temerosos, cada daga que le da valor a los asaltantes nocturnos, cada espada que defiende del mal al indefenso en este reino olvidado... y el molde de la corona que quizá algún dia portarás...
No necesito forjarte. Ya eres esa pieza única y perfecta en la que tanto soñé.
Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única. Jorge Luis Borges
29 de mayo de 2011
Una de tantos poemas inspirados en una imagen fantástica..
Poesia para que me alimente de ella, y la recite
Como si tuviera que devolversela al mundo
Poesia para ser ultrajada en un cafe parisino a media noche, antes de que los amantes hagan lo suyo bajo el velo nocturno
Poesia para ser honrada directamente bajo la luz de la luna, o bajo la luz de tus ojos, igual de hermosos
cada letra exprimiendo mi ser, cada letra a su manera
Mi sangre bailando al ritmo de tu corazon, como si fuera tu musculo quien tira y bombea de ella,
La humedad de mis labios pidiendo un poco de ese sabor tan tuyo, antes que el viento se lo lleve para siempre
Poesia brincando en tus vertebras todas, invitandome a perseguirlas, como si fuera un minino, como si fuera una feroz bestia buscando la manera de salir de su encierro, tan humano, tan atroz...
Y justo cuando tu boca empieza a proferir palabras, a revelarme ese odio febril que me profieres... la poesía desaparece de tu nuca,
Para impactar mis oídos, con hermosura, y con desdén.
Para N.L.
14 de mayo de 2011
Una frase
Al grano:
Lo dije yo.
Los fluídos corporales, y sobre todo los de índole sexual, son como los mariscos: son deliciosos en tanto estén frescos.
Lo dije yo.
18 de enero de 2011
A la última asesina del planeta
La decadente osadía de tus párpados, húmedos, cubiertos en sudor
tu mente se evapora, ideas transgénero, subes y bajas en el infierno, abres canales,
subes manantiales de sabor, placer, carne molida y carne viva,
no me mires, solo desgarra mi vientre,
sacame el odio, come de él,
sacame el llanto, vistete de él,
sacame el amor, secate el sudor, sacúdete el polvo
y tíralo a la basura
como pañuelo desechable, una y otra vez.
... y con mi cuerpo, solo haz lo que quieras, que al final el alma es solo producto de la imaginación
de alguien maléfico que ha terminado con toda la felicidad
y me ha creado en sueños banales, para arrebatarme lo poco que tengo,
y dejarme a la suerte de los cuervos de su destino, mi destino.
1 de enero de 2011
Escritorio
No quiero tus labios.
Sólo quiero su sabor,
su calor, su aroma,
su textura en los mios,
tus palabras hermosas,
tu corazón palpitando,
diciendo que me amas.
Aunque sea mentira.
Tus ojos clavados en los mios,
buscando una manera de esclavizarme,
dandome un motivo para vivir,
y para morir, y para no morir,
siendo la razón de mi ser,
el calor de tu espalda en mi pecho,
respirando este aire
tan profundo y contaminado
de seres nefastos, de bellezas mundanas...
Yo todo lo que pido
es que seas... es que seas...
por ti y solo por ti...
que puedas romper las cadenas
con la misma facilidad
con la que has forjado las mias,
que no tengas que voltear atrás
al momento de tu partida,
que no tengas que olvidar
lo mucho que me significas...
Quiero el calor de tus labios.
Pero no quiero tus labios.
Sólo quiero su sabor,
su calor, su aroma,
su textura en los mios,
tus palabras hermosas,
tu corazón palpitando,
diciendo que me amas.
Aunque sea mentira.
Tus ojos clavados en los mios,
buscando una manera de esclavizarme,
dandome un motivo para vivir,
y para morir, y para no morir,
siendo la razón de mi ser,
el calor de tu espalda en mi pecho,
respirando este aire
tan profundo y contaminado
de seres nefastos, de bellezas mundanas...
Yo todo lo que pido
es que seas... es que seas...
por ti y solo por ti...
que puedas romper las cadenas
con la misma facilidad
con la que has forjado las mias,
que no tengas que voltear atrás
al momento de tu partida,
que no tengas que olvidar
lo mucho que me significas...
Quiero el calor de tus labios.
Pero no quiero tus labios.
11 de diciembre de 2010
A last word
Soy el nombre de esa persona a quien quisiste en tus tiempos pasados.
Soy el malnacido que destrozó tu vida y tu orgullo con tal de quedarse con aquello que cultivaste... y después lo botó a la basura, donde pertenece.
Soy esa sonrisa que negaste a tu pasado, y esa que hubieras querido en tu futuro.
Soy el rostro de ese sujeto desconocido al cual siempre quisiste asesinar,
la silueta de esa seductora persona a la cual siempre quisiste fornicar,
el rostro de ese miembro de élite al que siempre quisiste ignorar.
Soy palabra de amor, insulto pasajero, maldición indeleble.
En mí no existen pesadillas, pues soy pesadilla en mí mismo.
Soy reclamo de vida, lamento acechando tu agonizante conciencia,
llamado a la Muerte, la única ley en este mundo que miente.
Soy los veintiún gramos que exhalas antes de morir...
el título de un poema sin sentido, que quizá acabas de leer.
19 de noviembre de 2010
... Pasión
Era un mar de pensamientos perdidos,
buscando un origen, perdiendo un rumbo,
era un mar de tragedias calladas,
embebidas en lágrimas de tiempos rotos,
donde el alba es hiel y el ocaso es perpetuo.
Era un pacífico mar oscuro.
Era una daga de luz hiriente,
aniquilando los sueños amargos,
embelleciendo las malas intenciones,
cifrando códigos de amor secreto,
dando estocadas de sobrado encanto.
El mar ya no era negro, sino fuerte rojo,
ya no era llanto, era pasión inclemente,
ya no era insaciable, sólo era hambre hiriente.
Preguntaba si la luz era suficiente,
luz que penetra como cruel maleza
que con descaro calla al subconsciente,
luz tan brillante que ha llegado al fondo
y desenterrado nuevas sensaciones.
... y aunque el mar jamás llegará a ser tan blanco,
el rojo sangre le pinta excelente.
Imagen de =thearchon
27 de octubre de 2010
A una criatura de luz
No te rindas ahora, que tus sueños
están hechos de sonrisas,
que esta magia trae consigo algo de suerte.
Llora profundo, llora esta culpa que no es tuya,
guárdala al fondo de mi alma,
donde no pueda hacerte daño,
donde nadie mas tenga que pagar el precio,
donde no te manche la sangre de mi mano.
Grita fuerte, grítame todos tus miedos,
grítame el mas horrible de tus pecados,
traza en mi piel tus más horribles actos,
y la sellaré en el infierno mismo,
donde el llanto es lo único reprobable.
Rasga mi espalda con todo tu desespero,
marca las llagas que amor te profirieron,
toma todo aquello que te he robado,
tómalo todo, y déjame sin un solo gramo,
y sonríe fuerte, que nada malo ha pasado.
Para Norma.
Fotografia de Catriona Rennie.
7 de octubre de 2010
Barra de jabón
Fantasmas en mi habitacion...
el tuyo es el peor,
¡sal ya de mi cruel dolor!
¡o lo alivias, o me cortas con tu hoz!
No me dejes caer ante tus pies
si tus pies se alejarán de mí...
No quieras justificar
tu sed de hacerme padecer,
que yo no niego ni un instante
mi sed de ceder...
¡fantasmas en mi habitación,
y mi alma solo reclama el tuyo!
el tuyo es el peor,
¡sal ya de mi cruel dolor!
¡o lo alivias, o me cortas con tu hoz!
No me dejes caer ante tus pies
si tus pies se alejarán de mí...
No quieras justificar
tu sed de hacerme padecer,
que yo no niego ni un instante
mi sed de ceder...
¡fantasmas en mi habitación,
y mi alma solo reclama el tuyo!
3 de octubre de 2010
Pastel
Mira mi mano deslizarse por encima de la tuya... sé que puedes ver mis venas palpitando de emoción, mientras acarician tu palma, y se elevan por tus muñecas, tus antebrazos, lentamente, tu cuello, y terminan en tu mejilla, rozando tu piel que es tan hermosa...
Oh, no, espera, aún no deseo hacerte el amor. Siéntate, querida, en esta enorme cama queensize. Puedes sentir la suave seda tratando de envolver tus piernas, tus brazos, tu vestido mismo... tu cabello parese adherirse a su superficie, tratando de buscar su compañero molecular de vida. Podrías, si quisieras, fusionarte a esta enorme seda roja, que combina deliciosamente con tu cabellera y tu piel, tan luminosa, parece artificial...
Reincorpórate, por favor. Mira lo que he traído. Adoro esa sonrisa en tu rostro, esa sonrisa maliciosa que reclama placer y entrega, como en las telenovelas ridículas de televisión abierta. Sólo que tu malicia tiene sentido. Quiero pertenecerte, preciosa, pues para eso he destinado este regalo que he elaborado con el más ínfimo deseo. Sientate, para que puedas degustar del contenido de esta charola. Anda, sin pena, destápala. Por supuesto que es un aperitivo del cual yo también degustaré, pero lo haré tan sólo para acompañarte.
Oh, es precioso. Es apetitoso, ¿cierto? Pasé toda la mañana eligiendo los ingredientes ideales. Un buen pastel que quedara a la medida del sabor de tus labios, aunque no puedo recrear su sensualidad por medio de especias y frutos exóticos. Así que elegí hacer la masa con vainilla, con un toque de café y unos duraznos entre capa y capa. Créeme, la consistencia te convencerá más que el sabor mismo. Enseguida, una capa de crema chantillí, igualmente casera, consistencia en verdad cremosa, no como esos betunes azucarados que se solidifican en segundos. Unas pequeñas chispas de chocolate oscuro, y unas hojuelas de chocolate blanco. Fue, en sí, un pastel bastante sencillo. Pero sé que lo disfrutarás tanto como yo al verte haciéndolo.
Anda, ahí tienes el tenedor. Toma un trozo y deposítalo en tu boca... tu saliva deshaciendo el chocolate, deshaciendo e intensificando los sabores... cierras los ojos, me complace saber que te ha gustado. Continúa, preciosa, continúa degustando de este pastel que te he preparado con... amor.
Ahora te acompañaré con una rebanada, no tan generosa como la tuya. Verás, yo ya he comido un poco antes de venir a esta suite.
Oh, ha sido tan delicioso. Créeme que el silencio de la habitación ha acentuado de manera muy sugerente el sonido de tu boca cuando comes cada bocado. Lo sé, no es de muy buen gusto, pero es que seguido de eso escucho tu respiración, un largo suspiro que denota placer. Y eso me excita, tanto como en este momento ya lo debes estar tú. Verás, este relato mental es sólo para mí, y no sabrás que he puesto en el postre un riquísimo coctel de éxtasis, LSD y morfina encapsulada en un proceso químico, que la liberará progresivamente.
Ven, acompáñame a la ventana. La vista de la ciudad es hermosa, tanta gente caminando allá abajo, sin imaginar que esta habitación estará llena de demonios y sensualidad... puede que lleguen a escuchar nuestros gritos... oh, sí, quítame la ropa al mismo tiempo que yo lo hago contigo... tranquila, tenemos toda la noche para ello...
... aunque sólo sea esta noche.
Mira los colores en tu piel, son tan profundos... quiero saborearlos todos, déjame saborear los colores de tu piel, de tus ojos, los agujeros negros de tus senos, tan perfectos... el enigma de tu sexo, que me grita como loco que lo devore, como si fuera un virus que se expande por nuestros cuerpos, y sólo queda aniquilarlo comiéndolo... una y otra vez... tu cuello despide aromas que no le piden nada a los perfumes más exóticos... las horas pasan como minutos, los minutos como lustros... esta noche será eterna, preciosa. Tu y yo fusionados para toda la eternidad...
Han pasado horas, pero ha llegado la hora de descansar. Dulces sueños, querida. Nos vemos en el infierno al cual pertenecimos desde el momento de haber entrado aquí. Ahí vienen los paramédicos... no te resistas. No te preocupes, todo será indoloro ahora. Lo importante... es que estamos juntos.
29 de septiembre de 2010
Tierra incorpórea
Te invito a mi mundo, alma rimbombante.
No llores nunca más bajo mis aposentos.
Aquí todo es felicidad y gozo,
aquí nada es sino placer y dicha.
Te invito a este mundo, alma rimbombante,
donde la soledad es un mito.
Encontrarás una fauna, mi alma rimbombante
donde los erizos juegan a ser canicas,
donde las hienas tienen razón para reir.
Aqui hasta las fieras se reproducen por amor.
Encontrarás una fauna, mi alma rimbombante,
donde ninguna criatura conoce el temor.
Tu habitación está lista, alma rimbombante.
Una bella vista al mar del caos profundo.
Una fogata que enciende con tu misma energía,
y jamás terminará de consumirse,
pues eres poder infinito, alma rimbombante,
y sólo capitulando podrías apagarte.
Sólo deja este cuerpo infame, alma rimbombante.
Un sutil trozo de carne que no sirve de nada.
Que flote tu alma en mis aguas territoriales,
si la sangre fluye o no, ya no debe interesarte.
Deja este cuerpo infame, alma rimbombante,
y disfruta conmigo de este ocaso inalcanzable.
Imagen de Victoria Frances
10 de septiembre de 2010
Sex night (for the living dead)!
Se despierta a media noche,
desentierra su cabeza,
sale de su mausoleo
con las medias medio puestas
Quita cucarachas negras
de su negra cabellera,
ella no mira tus ojos,
sólo mira tu bragueta
Forrada en bisutería,
una chaqueta bien coqueta,
falda de a pelos de escoba
y unas botas muy ruidosas
Caminando sigilosa,
ella está sexy, y está muerta
Ella no mira tus ojos,
sólo mira tu bragueta
Sex night for the living dead!
Quieren carne y te van a morder,
entre tus piernas van a enloquecer,
just join the party for the living dead!
29 de agosto de 2010
En la luneta
Te veo actuando con soberbia, artista del demonio. Aún recuerdo tu ímpetu, tu energía sin origen ni final para danzar allí abajo. Apuesto a que tú también: Me contabas cómo disfrutabas calzar las medias de algodón y sentir el frío piso de madera apuntalando sobre las yemas de los dedos de tus pies. Pero no te importaba. Bailar y divertir era lo único que te importaba, aún si no fueras la protagonista, pues sabías que alguien, quizá yo, siempre estaría ahí para admirar tu arte único y sonreírte más de lo habitual cuando el enorme telar cubriera el escenario. Sé lo maravillosa que es esa sensación: Yo alguna vez estuve ahí, recitando versos tan sólo para mí. Nunca tuve un público numeroso, tan sólo algunos visitantes que iban de pasada por la ciudad. Me encantaba ver sus caras desde la contraesquina de la entrada del teatro. Si sonreían, iba por buen camino. Y si no, simplemente era cuestión de mejorar. Sólo eso, y nada más.
Pronto te diste cuenta que la manera en que te observa la gente aquí arriba, en la luneta, es lo que más importa. Sólo los verdaderos admiradores se sientan adelante, o en las gradas, lo más cerca posible del escenario. Pero no te diste cuenta de la realidad: los verdaderos jueces estamos arriba. Aquí se sientan, junto a mí, los que no son aduladores, los que sólo pretenden ver un buen espectáculo y no a un intento de artista cantando falsetes como si fuera mezzosoprano. Es típico de los artistas jóvenes, creen que el mundo entero no abarca más de diez metros de distancia. Entonces sienten que pueden tomar lo que quieran.
Alguna vez experimenté lo mismo que tú. Me dejé llevar por la soberbia, y no conforme con eso, quise apoderarme del mundo. Porque no sabía lo que quería, hasta que conocí la belleza de tu ser. Oh, preciosa alma manchada de gris, cual sería mi sorpresa al darme cuenta que tú no eras el fin, sino el medio. Y eso, por si no te habías dado cuenta, te quita por completo el papel protagónico. Bailaba junto a las olas de tu vestido, percibiendo el aroma del suave sudor de tu piel, jactándome de no haber conocido sonrisa más bella. Oh, como me jactaba.
Pero en camerinos, la alegría se iba. La belleza se disipaba a la luz de las velas, peores jueces que una optimista luz de halógeno montada en un soporte de varillas. Las sombras producto de la luz natural reflejaban las arrugas en tu frente: arrugas de desesperación.
Ahora que estoy aquí, en la luneta, me siento más fuerte, más vigoroso. El simple hecho de aplaudir y juzgar me da una ventaja sobre el actor mismo: tengo el don de la multiplicidad. Desde aquí yo decido cuantos finales de la historia hay, cuantos errores tuvo el cantante en su dicción, cuánta sangre brotó de las heridas de la escena de batalla. Puedo volver a comenzar con el simple hecho de cambiar de butaca. Y sobre todo: el espectador, que soy yo, puede decidir quién es el protagonista de la historia.
Y cuando bajes del escenario, delicia de artista, cansada de recibir aplausos de la nada, y las puertas del teatro se cierren, yo volveré a subir. Vestiré mis mejores galas, y actuaré para nadie en particular. No volveré a buscar un protagónico, pues semejante cosa es un insulto a la verdadera vocación. Pues no hay protagonista si no hay auditorio a quien agradecerle los aplausos.
22 de agosto de 2010
WhyVersusWhat
Hay voces. Hay llantos. Hay mujeres clamando muerte en el aire. Hay hombres orando porque sus espadas se manchen de la sangre del enemigo. Hay una hermosa fiesta de sangre en Valaquia. Hay cuerpos empalados en toda el ala norte del palacio Real, pero hoy ha sido noche de caza, asì que los cadáveres son frescos. Ahì estoy yo, sentado al costado izquierdo de la gran mesa del banquete de victoria. Mucho vino, mucha carne, enormes pescados y demás delicias importadas de las antiguas costas griegas y demás países del sur. Procuro tener mi copa siempre llena, degustando de las personas a mi lado después de haber dado muerte a tantos enemigos. Francamente, no entiendo cómo es que los otomanos se empeñan en expandirse de manera tan... imperial. Considero esta época deleznable en materia de política y relaciones exteriores. Pero al menos me permite dar de comer a mi familia y a mis súbditos, a quienes aprecio mucho, muy a pesar de lo que puedan decir mis colaboradores.
He ahí. A seis bancas de mí está el príncipe Vlad Tepes. Esa expresión dura. Un héroe para la mayoría de los que están sentados en esta mesa, incluído yo. Ingenuos. Inspirar terror en los pueblos de manera tan alardeante es tan... infantil. No puedo mirarlo a los ojos sonriendo, o me mandará empalar por adulador. No puedo mirarlo a los ojos con el odio que le profiero, o me mandará empalar por obviedad. No puedo mirarlo con ojos vacíos, o me mandará empalar. Me burlo para mis adentros de su torpeza política.
A mi lado, un comenzal ha empezado a taparse la boca. Parece que uno de los soldados empalados ha empezado a defecar. Es cierto, el aroma es bastante llamativo y desagradable. El pobre sujeto empezó a toser, y se ha levantado de la mesa, quizá a vomitar en una esquina. Vlad también se ha levantado. ¡Si no le gusta estar en esta mesa, quizá prefiera estar acompañándolos en su asco! Profirió mientras sus guardias personales van por una nueva estaca de madera, y agujeran el piso para ensartar al pobre hombre. El asco, sin duda se le quitó. La punta del palo no está lo suficientemente afilada, por lo que tardará un buen rato en morir.
El mandatario se ha reincorporado a la mesa, y continúa su comida. Me parece bastante triste el no poder contemplar cómo el brillo de los ojos de la víctima no podrá llegar a mis pupilas. Poesía pura. Aunque ya ha sido bastante poesía mortuoria por hoy. Aún recuerdo a esa mujer, llorando por la vida de su pequeña. Ambas mujeres eran de una belleza extraordinaria. Recuerdo haberle partido el cuello rápidamente a la pequeña, para que no sufriera, y así complacer a su madre, a la cual le degollé el cuello, mientras la sujetaba entre mis brazos y le dí un beso, mientras yo me deleitaba de su aroma otoñal y ella me entregaba su último aliento, y manchaba mi armadura de un precioso rojo sangre. Sé que estuvo mal, pero no me arrepiento. Yo cumplí órdenes, y lo hice a mi antojo. Sé que moriré en batalla, quizá en tres dias, cuando las fuerzas turcas intenten llegar a mis dominios.
Sé que algún día alguien dirá algo como esto: "Al final, el porqué nunca importa, tan sólo tus acciones". Ver a todos esos aduladores me provoca más asco que la mierda y la orina de las mujeres detrás mío, parecieran estar en esa etapa roja de su ciclo lunar. Clamando piedad por seguir existiendo, aunque dicha existencia tarde o temprano carezca de significado. No pueden ni siquiera llamar a un tema de conversación por temor de insultar al príncipe con comentarios idiotas, los cuales suelen proferir. Por miedo, por ventaja, por placer, ¿que mas da? Al final son todos aduladores.
Incluyéndome.
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