De donde vengo, no traigo pies que me duelan, ni suelo que los hiera.
Solo soy éter que puede elegir a donde flotar. Y elegí venir a verte,
antes de disiparme, solo lo justo para adornar tus sueños,
cubrirlos de buenos deseos, por mucho o poco que mis deseos valgan.
De donde vengo, las buenas noches son un recurso invaluable,
y te prometo mi mejor esfuerzo para concederte una de esas.
Solo soy niebla, que no tiene más labios para besar. Pero quiero besarte,
suave y brevemente en la frente, para no congelar tus ideas,
pero recordarte que eres, que hay belleza en tí, a la luz y tras tu sombra,
y hacerte saber que de donde vengo, donde sólo hay vastedad,
guardé un poco de calor, sólo para tí, para que recuerdes
que en mí, y aquí, tú eres,
y cuando la nada nos abrace a ambos, o tengamos ojos para admirarnos,
ambos seremos, sólo seremos...
Y aunque me olvides por completo, el ser contigo, sobre todo de donde vengo,
es el más grande privilegio.