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5 de septiembre de 2009

Sobre el no-pecado

Este es un diálogo (comprimido y adaptado para la gracia literaria, si me queda tal) extraído de una discusión que tuve con un amigo cristiano al que muy a pesar de nuestras divergencias, yo aprecio mucho.




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  • - ¿Porque deseas seguir con vida, entonces?
  • - Porque tengo un Rey, es Dios, y el me enseña mi camino.
  • - ¿Pero no se supone que Dios te hizo libre, y puedes seguir su camino?
  • - Pero el quiere que siga su camino, para ir al cielo y estar con él.
  • - Entonces me dices que si decido no seguir su camino, reposar en sus brazos y beber de su vino en el cielo, aunque obre bien, tendré que elegir entre el cielo o el infierno? Eso es una mierda.
  • - Pues yo elegí seguir su camino y hacer lo contrario al resto del mundo, buscando no pecar.
  • - Pero no podrás, por una simple y sencilla razón. Eres un HUMANO. Estás hecho para cazar, para matar, para mentir, robar y violar. Es tu naturaleza. No la puedes cambiar.
  • - Lo lograré, porque estoy en el Camino.
  • - Piensa un poco, y contesta. ¿Si quisieras dejar de pecar, no tendrías que aspirar a ser perfecto? Eso es aspirar a ser Dios, por tanto, querer ser un no-pecador es querer ser un dios, y por tanto, caer en el pecado de la egolatría.
  • -  Pues al menos lo intentaré, porque quiero ser diferente a los demás, no quiero ceder al Infierno.
  • - ¿Entonces será una lucha en vano, no crees?
  • - Yo se que no, porque Dios me habla y me guía por su camino.
  • - ¿Y que camino es ese? ¿Uno de reglas, que tienes que seguir para ganarte tu lugar en su reino? ¿Y de donde salen tantas reglas? ¿Quien las creo?
  • - De la Biblia. Si te fijas, las iglesias ya no siguen sus reglas, no pueden sustentarse a sí mismas. Por eso yo no sigo una iglesia, me voy con las Sagradas Escrituras.
  • - ¿Y, por ejemplo, quien te puede garantizar que la traducción que tienes en tu casa no es una malversación del contenido original, por no decir del mismo traductor?
  • - Dios.
  • - ¿Y como lo hace?
  • - Dios me habla, y me da el Don.
  • - ¿De que don hablas?
  • - Si supieras por lo que he pasado... yo he vivido eventos con mi mente humana, que jamás entendería, sin embargo la Biblia ya habla de ellos.
  • - ¿Puedes, si quisieras, contarme que clase de eventos?
  • - Puedo ver a una persona y saber todo lo que ha hecho. La biblia lo llama disernimiento de espíritu. Es un don que Dios da para que los hombres vean que él está ahí, y también ver que espiritu los domina.
  • - Eso se llama sentido común, y lo tienen todos los hombres que lo piensan. Tu lo tienes porque piensas.
  • - Yo eso decía, pero cuando miras una persona y sabes qué está pensando en ese momento, de qué está enfermo, y hasta de qué hizo a las 7, tu manera de pensar cambia.
  • - Te digo más, eso se llama Sentido común mas Lectura del lenguaje corporal. Aunque, en efecto, cambia tu manera de ver al mundo.
  • - Tal vez le quieras encontrar lógica, pero cuando llegue un desconocido a tu vida y te la cuente toda, es porque Dios te quiere demostrar que no es un mito.
  • - Ese día yo estaré lo suficientemente triste como para que pueda ser leído por cualquiera a través de mi rostro. Ya lo han hecho, han visto dentro de mi alma, y yo también lo he hecho. No se necesita ser un iluminado o concedido para lograrlo. No es mágico, es tan solo psicología aplicada.
  • - ¿Y si te dijera que hiciste el 9 de mayo del 2003?
  • - Eso quiero verlo.
  • - Jamás. Eso no pasará si no sabes apreciar lo más sencillo. Será en el momento perfecto, por ahora no.
  • - Por supuesto, a los escépticos y a los ilustrados no se les revelan las mentiras, y menos en lucidez.
  • - Ya para terminar, por ahora, te digo que Dios me dijo que si lucho con todas mis fuerzas, él me perdonará el pecado, lo olvidará, y hasta olvidará que lo olvidó. Por eso quiero ser diferente, porque ya tengo mi entrada al Cielo asegurada. Y eso no me lo regalaron, sino que me lo gané. Por eso no quiero morir, para saber qué va a ser de mí.
  • - Me retiro, Caballero, buenas lunas. En verdad me divertí mucho. Me encanta la dialéctica. Y acuerdate que es del hombre equivocarse, así como ceder al placer. 
  • - Haha... de acuerdo. 

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Siéntanse libres de mentarme la madre por ateo irreverente y burlón.