11 de junio de 2011

Mar dulce

No llames a mi puerta hoy.
Estoy escribiendo, estoy ocupado.
Estoy ocupado tratando de escribirte un poema.
Un poema que exhalte tu belleza,
que eleve a los ojos de los dioses
todo aquello que amo de tí.

No abras esa puerta,
no contamines con tu preciosa prescencia
este vil intento de literatura profana.
No engalanes mis ojos con tus ojos,
no endulces la delicia de este aroma a flores marchitas
con el aroma de tu cabello agitando la habitación.

No te acerques, te lo imploro,
no te acerques, no roces tu piel con la mía,
no borres de mi mente mis deseos perversos,
no los conviertas en sentimientos puros,
no me hagas proferirlos hacia tí,
sentir que en carne y alma te necesito.

No me mires a los ojos, silenciosos,
no exprimas cada gota de mi vida,
esta pluma ha dejado de escribirte,
pues mis dedos solo quieren tocar tu rostro
mientras lo acerco al mio, encarando
aquella energía febril que me sofoca.

No me beses, por favor, no me beses,
no me des de tu sabor el tibio suspiro
que me hace languidecer frente a tu porte,
no quemes mis mejillas con la suavidad de tu pelo,
pues no puedo hacer poesía sobre hermosura
si la hermosura misma me embriaga en su locura.

No me tomes, ahora no, elíxir benigno,
no me hagas beber de tu piel llena de vida,
pues deseo sumergirme entre tus aguas,
pero se que en esos mares no hay dolores,
rabiosos mares de agua dulce y lágrimas tersas...
si lloro en ti, mi poesía toda estará muerta.

29 de mayo de 2011

Una de tantos poemas inspirados en una imagen fantástica..


Poesia, tatuado tiene tu cuello

Poesia para que me alimente de ella, y la recite

Como si tuviera que devolversela al mundo

Poesia para ser ultrajada en un cafe parisino a media noche, antes de que los amantes hagan lo suyo bajo el velo nocturno

Poesia para ser honrada directamente bajo la luz de la luna, o bajo la luz de tus ojos, igual de hermosos
cada letra exprimiendo mi ser, cada letra a su manera

Mi sangre bailando al ritmo de tu corazon, como si fuera tu musculo quien tira y bombea de ella,

La humedad de mis labios pidiendo un poco de ese sabor tan tuyo, antes que el viento se lo lleve para siempre

Poesia brincando en tus vertebras todas, invitandome a perseguirlas, como si fuera un minino, como si fuera una feroz bestia buscando la manera de salir de su encierro, tan humano, tan atroz...

Y justo cuando tu boca empieza a proferir palabras, a revelarme ese odio febril que me profieres... la poesía desaparece de tu nuca,

Para impactar mis oídos, con hermosura, y con desdén.


Para N.L.

26 de mayo de 2011

Necrante

¿Que hace el? ¿Que hace ella?
Amándose en carne más allá del bosque maldito,
odiando sus almas más allá del infierno de azufre y whiskey.
La luna los mira con envidia.
El demonio hace jirones y cenizas sus cabellos blancos...

Luna y Demonio envidian al hombre y la mujer.
Piden permiso al aire para amar,
y piden perdon a su dios para yacer juntos.
Luna y Demonio no tienen amantes,
y se miran a los ojos... Ella quema con su luz
la piel del capricornio. El gime de placer
ante semejante muestra de poder...

Luna y Demonio crean, de la pasión de la venganza
y de la unión de fuerzas eléctricas,
una criatura, que se encargaría de hacer infelices
al hombre y a la mujer...
una hermosa criatura
con fuego en los ojos y hielo en la piel.

Necrante creció, alimentado
de la ira de sus padres y la comida de sus enemigos.
Creció cultivado en la magia de la Luna
y la astucia del Demonio...
pero tambien, en la sensibilidad de los hombres.

¿Que hace el? ¿Que hace ella?
Preguntose cuando los miró,
frotando sus pieles y lanzando cánticos de calor,
preguntose cuando se acercó,
percibiendo el aroma del caos
y de algo que los hombres llaman amor.

Necrante se acercó, y embrujó a los dos amantes.
Tomó al hombre, lo hizo suyo encima de la hojarasca.
Tomó a la mujer, y la hizo suya, escondidos de la luz nocturna.
Miró sus ojos, estáticos, intentando sentir
eso que sentían los hombres
cuando se... amaban.
Pero ellos se pertenecían, al menos mientras
el clima cediera y sus aromas los atontaran.
Él sentía esa energía, pero no podia asimilarla.
Pues no era capaz de sentir como los hombres.
Solo recelo, desespero, odio y tentación.

(Tan lejos de sus padres, oh, criatura sin igual...
Pero sólo de hombres malos te podrás alimentar )

Bebió de sus fluídos, de su sangre, de su vida,
los dejo tirados en su recinto, ambos cuerpos
compartiendo el calor que les quedaba,
cantando cánticos de calor mientras aún respiraban.

Necrante, criatura negra y sucia,
no limpiarás jamás tu alma
con la purga de almas puras...
busca ese tesoro
al cual los hombres llaman amor
entre la podredumbre humana,
busca entre los violadores, asesinos,
traidores y estafadores,
busca entre aquellos que mienten,
los que desean y corrompen
más allá de la voluntad ajena,
pues entre los amantes verdaderos
jamás hallarás ese tesoro que buscas
en cantidad suficiente
para hacerte morir en paz...


Beso a beso, caricia a caricia
fuiste deslizandote entre la piel
de la dama, y llegando hasta
su ombligo, paso a paso lentamente
en una pausa instantánea, miraste
sus ojos, al darte cuenta de lo
que veían, continuaste tu recorrido
aún mas abajo y al llegar a tu
objetivo bebiste de tan pura
y mágica bebida, una y otra 
vez, sin quererte detener, 
bebiendo y solo bebiendo,
mientras tus manos seguian
acariciando la piel de aquella
dama, con suaves besos entre
sus piernas tus labios
pronunciaban las palabras,
y pasando mas arriba de su ombligo
las palabras que pronunciaban tus labios
ahora eran te quiero,
terminaban en un te amo
en el oido de ella...

Escrito por N.L.

14 de mayo de 2011

Una frase

Al grano:


Los fluídos corporales, y sobre todo los de índole sexual, son como los mariscos: son deliciosos en tanto estén frescos.


Lo dije yo.

25 de abril de 2011

Escarlata

Miro, al cielo, miro tus ojos.
No es justo, a veces me digo,
pensar siquiera en que me acompañes
a este mundo, donde ya no hay
sombras que te protejan...
sólo furia y sangre, teñidas de escarlata,
sangre hermosa que puede aliviar
cualquier dolor, cualquiera,
a cambio
de restituirla, por la tuya,
cada gota por una de tus arterias.

En este mundo, teñido en caos,
donde el morir y el vivir es natural,
donde ríos hermosos de plasma
guían hasta el corazón de la pasión,
el corazón que nunca muere,
el que es más grande que el amor...
en este mundo yace mi alma,
navegando con todas mis fuerzas,
pues ese corazón es mi destino,
pero el río sopla, sopla contra mí...
y no importa cuantas veces coma
de ese fruto tan nutritivo,
mi hambre tan sólo crece,
mi alma perece sin consuelo,
pues parece que en ese gran fruto
tu reflejo dice que estás ahí...
a veces es tu carne, a veces es tu arte,
a veces son sólo terribles ganas de odiarte,
pero nunca, nunca, nunca es suficiente...


Tu anhelas el azul frío, yo cazo el rojo ardiente.
Yo quiero andar mil veces en el camino de fuego,
pero temo mucho que no puedas acompañarme...
pues no hay retorno, te aseguro,
estas aguas son adictivas,
no podrás alejarte de ellas, ni con tu luz ni con tu fuerza,
y temo mucho que te canses zurcando contra marea...

No quiero que manches tus alas blancas
del rojo de mis batallas...
son de rojo indeleble, y aunque podrás seguir volando
aún muy alto, sentirás verguenza.

20 de abril de 2011

Súplicas a mi Amante



Llevo dias vagando en este desierto de luz, 
en busca de tus preciosos ojos marchitos,
pues de tus sombras me siento tan ausente...
pues de tus uñas deseo sentir el filo...

Necesito sentir tu caricia en mi mejilla,
absorbiendo la última gota de mi vida, 
Necesito sentir el aroma de tu sexo
reclamando degustar de mi semilla,
antes que tu hoz tome mi cuello
y como mantis inmole mi sonrisa...

Mi amada Muerte, te siento tan lejos...
para tí, este intento de poesía.

Imagen de Togusa

13 de abril de 2011

Reines Blut



Volaba, buscando sueños en el reino de Oneiros, sueños que robar
para entregártelos como tributo... tributo a algo que alguna vez
ví en tus ojos...

y mientras viajamos zurcando las hermosas sábanas de seda negras
de esta tierra infernal, donde todo placer es veneno,
me miras a los ojos, buscando venganza por un crimen
que francamente ya no recuerdo si fue tu iniciativa...
o mi descaro.

Vimos hermosas rosas negras, con el corazón tan rojo como el nuestro.
Vimos seres cayendo en la amargura de la pasión, incapaces
de tocar esas fronteras de las que ahora nosotros somos habitantes,
víctimas de la locura, del desenfreno, del amor, del sadismo,
de verte caer mientras te empujo al abismo,
mientras sentir tu mano asirme, para llevarme contigo...

Vimos armas de fuego acribillándonos con estacas plateadas,
nuestras almas destrozadas por el dolor, resucitando
una y otra vez, sin dejar de aferrarnos de la ingenuidad,
pues cada vez que intentaba acercarme, me asesinabas,
y cada vez que lo lograba, te asesinaba...
y sin embargo, seguimos vivos. Y muertos. Por infinito.

Ví tu corazón, tan ácido, tan amargo y dulce,
y yo me embelesaba de él, mientras sentía tus latidos...
y tus latidos eran música, y tu respiración era aire,
y yo bailaba y vivía embebido en tu ser, descubriendo secretos,
olvidándolos en ese dolor que también me compartías,
y recordándolos cuando entre mis manos te tenía...

Y despegué mis colmillos de tu antebrazo.
Aún estabas viva. Era, pues, perfecto.
Pues no es tu momento de morir, ni de vivir eternamente.
Deseo que vivas, mi preciosa víctima,
pues por tu vida es por lo que me estremezco...
hasta que me acompañes en este engalanado mundo de sombras,
o decidas engalanar tu propia partida.

Para N.

23 de marzo de 2011

Blut gegen Magie



Cuando Julian caminaba entre los bosques nocturnos, esperando encontrar la paz que no podía encontrar en las almas humanas, escuchaba el ruido de las ramas secas de los arboles bajo sus pies descalzos.
Llevaba más de cuatro horas internándose entre las coníferas, sin más compañía que las lechuzas y los grillos que cantaban junto a él, y que guardaban silencio conforme sus poderosos brazos rompían las ramas de los arbustos que impedían su camino.
de pronto, encontró una pequeña cueva, y decidió que era tiempo de descansar, se refugió a la entrada de esa cueva, en silencio, con cuidado de no espantar cualquier animal que viviera dentro, algún zorro, una persona o incluso otro vampiro solitario como el.
Así que como no tenía hambre ni mamíferos que pudieran corromper su ansia de sangre cerca, decidió detenerse a meditar, como lo hacía cuando solía ser humano.
Se dejó caer de lado al pórtico de la cueva, uso sus poderes para hacer crecer su cabello y cubrió con el su pecho y la mitad de su rostro, como si fuera frazada. Aun recordaba como dormir como humano, y como pensar como tal, aunque cada vez más sus instintos naturales le impedían en mayor medida hacerlo, además de su relativa y bulliciosa soledad de bar nocturno.
A la entrada de la cueva, una vez que Julian estaba concentrado en su pseudosiesta, unos enormes, brillantes y hermosos ojos salieron a relucir de entre la oscuridad de la cueva.
Julian lo noto, pero no podía moverse. Ni siquiera sabía si esa falta de capacidad de movimiento e indagación se debía a su propia voluntad o a alguna fuerza externa que se lo impedía.
Ni siquiera pudo abrir los ojos, pero escuchaba el sonido de unas pequeñas manos crujiendo entre la hojarasca desde dentro de la cueva, el suave aroma de piel humana, hembra a juzgar por la galanura del cabello, pequeña debido a la pesadez del sonido de sus movimientos.
Y entonces salió una niña rubia, con apariencia de típica refugiada rusa resignada a perder a sus padres en batalla, ataviada con gruesas ropas de invierno y ojos verdes que combinaban idealmente con su sonrisa y la dureza de sus manos.

...
Salió Astarté de su cueva, con mucho sigilo, al haberse percatado que una sutil sustancia corpórea se había acurrucado a la entrada de su hogar. Pensaba que era, quizá, un oso hambriento cansado de buscar un riachuelo donde cazar truchas, y de corretear animalitos en medio de la nada taciturna.
Pero cuál era su sorpresa cuando una forma humanoide se presentaba ante ella, tan quieta como las almas inocentes, tan reluciente su espalda al igual que su cabellera. Pero su alma no despedía ese color rozo característico de los humanos.
No, su alma era distinta, su aura reflejaba dolor, un dolor que el mismo había pedido y ahora estaba arrepentido, un color marrón con tintes violetas y azules, característico de las almas vagabundas.
Aspiro fuerte para confirmar su sospecha: no era la sangre de una persona la que podía percibir, sino la de varias personas, aisladas, sin vida, todas alimentando el alma de ese ser atormentado por elección.
así que en el acto, sabiéndose segura, y tomando su pendiente de ojo de cuarzo, abandono su forma de halcón y se convirtió en niña, para pisar con mayor cuidado, salir sin molestar al vagabundo y poder observarlo de frente, apunto su cuarzo a Julian para inmovilizarlo, y salió en el acto.
Una vez fuera, se preguntó "¿qué demonios hace un chupasangre semidesnudo enfrente de mi hogar?" tomó una varita que estaba cerca, se pinchó el dedo con ella, y en lugar de salir sangre, salió un extraño liquido azul, pareciera algún gel con brillantina.
Froto la frente del vampiro con ella y finalmente retiro el cuarzo, y en el acto Julian despertó y se reincorporo.
Ambos, de alguna manera, se sentían comprometidos.
Se miraron a los ojos, fijamente, y el odio que se proferían por su encuentro tan furtivo se convirtió en pasión... una pasión que debían consumar de alguna manera, una pasión al que dos seres de distinta naturaleza se ven, de cierta manera, restringidos. Una pasión a la que, de dejarse llevar, podría atribuírsele todas las desgracias del planeta, toda la ira de los dioses caídos...
Todas aquellas ofensas contra la naturaleza.
Y así, se quedaron congelados hasta el ocaso, mirándose el uno al otro, acercándose muy lentamente.
Utilizando todos sus poderes mentales para intentar convencer a su rival de no ser su rival, de perecer en la eternidad juntos, sin otra frontera que aquella que separa la magia de la sangre, a una bruja de un vampiro.
Ella, sin querer, hacia crecer su cuerpo, para convertirse en mujer, para ser más fuerte ante la tempestad de ese deseo esotérico. El sacaba garras de sus piernas y brazos, parecía querer asirse más fuerte del suelo que pisaba.
El amanecer se acercaba, y debían retirarse pronto, pues los dos perecerían a la luz del sol.
Pero la pasión era inmensa.
Así que en un acto brutal de entrega, se acercaron, sin más, con los cuerpos besaron sus almas, y con las almas alimentaron sus espíritus, vagabundos por siempre en la tierra de los hombres.
Julian puso su boca en el cuello de Astarté.
Astarté puso su mano lacerada en la frente de Julian.
Julian bebió hasta acabar con la vitalidad de Astarté, y la bruja extrajo cuanto pudo de energía del vampiro... quedaron casi muertos, aun de pie, y cayeron desmayados uno sobre el otro.

...

Dicen que cada eternidad, antes de salir el sol, se escuchan dos almas perdidas amándose, en una carrera contra el sol, una carrera que nadie gana, pues cuando la fuerza de la noche regresa, dos siluetas, una femenina y una masculina, salen a cazar almas en pena.
Para volver a unirlas en un acto de amor prohibido.
Y liberarlas en el éter, como ellos desearían ser liberados.


Imagen de Zeana Romanovna

14 de marzo de 2011

Ritmo de la sangre (por Norma Manduleon)


Tengo algo que escribir,
tengo algo que decir,
tengo un sentimiento que es tuyo y no estas aquí para escucharlo, pero aun así
tengo fé, creo en tí 
y se que estarás pronto aquí para sentir 
escuchar lo que siento...
 
Y luego mi ojo empieza a brillar,
y mi mano a escribir,
y mis dedos a moverse con el ritmo en mano,
y el oído puesto dentro de las vibraciones,
que penetran dentro de tí,
recorren tu sangre
por el largo camino de todo tu cuerpo,
penetrando todo espacio dentro de tí,
provocando cada sensación distinta...
 
Llevas el ritmo de tus latidos, cuando logras sentir ese corazón
latiendo, llevando tu sangre a todos los rincones
de tí
por todo tu cuerpo fluye la vida
vida llena de ritmo 
por ese son que toca tu corazón 
ese latido tan especial que al juntarlo con otro 
melodía dulce, suave,
y que produce vibraciones hermosas
dificiles de percibir por los ojos 
pero no por
el alma
tan solo quedate un momento en silencio
tan solo respira lentamente
tan solo deja que de ti salga esa lagrima dulce que endulzará tu cara
y llegará a tu pecho, se hidratara en tu corazón
y  una hermosa sonrisa te saldrá
entonces verás el mundo de color azul hermoso 
brillo penetrado en esa mirada
que puede salir desde lo más profundo 
podras observar el universo en tí
pues tu eres vida y la vida nace en tí...


Este texto fue extraído de una conversación MSN y editado por mí, con la autorización de la autora. Un poema distinto a lo que suele aparecer por aquí.