4 de marzo de 2009

El resucitador: Hitler

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Adolf Hitler había sido, sin descartar, un hombre admirable en su época. Alemanamente austríaco, había sabido luchar en la Primera guerra, y estaba preparado para lo más pesado. Era un hombre, íntegro y recto.

Al menos así pensaba don Julio Coronado. Veterano del ejército, apasionado. Como todo buen hombre de armas de fuego. Coleccionista de Winchester y de Kalashnikov, de Volkswagen y de Citröen, de Motorola y de AT&T. Sabía alamán, ruso, checo e inglés, en menor medida, además del español. Su complexión caucásica y estirada resaltaba las barbas blancas de cincuenta años de antigüedad. Sus múltiples heridas de metralla en las extremidades sólo le hacían apretar más el andar con ansia y júbilo carnívoro.

Don Julio conoció al buen Isaías Velasco por recomendación de un amigo suyo, también veterano, cuya esposa fue revivida en plena frescura de febrero, un día frío de los que rejuvenecía la piel y exacerbaba el amor perdido entre papeles de divorcio e intentos bienlogrados de suicidio.

Así, don Julio encomendó al Resucitador para la empresa de restaurar al agobiado Hitler, tan sólo para unja pequeña entrevista con él (Don Julio prometío que mataría al desgraciado una vez terminado el trabajo, para evitar a toda costa cualquier reincidencia genocida).

Revivir a Hitler no sería una empresa sencilla para nada, pues su cuerpo estaba extraviado, y el único pedazo de cráneo que aún se conserva es tan frágil como sólo el desgaste natural lo puede permitir.

Sería, pues, necesario un cuerpo nuevo que, lejos de ser compatible con el aspecto del Reich, estuviera lo menos dañado (y por tanto fuera lo menos doloroso) posible.

En la hielera del "taller" de Isaías no quedaba más que el cuerpo de alguna brunnette que hubiera sido propiedad de la mafia rusa, resucitada de su envenenamiento fatídico tan sólo para extraerle algún secreto de Estado que se había llevado consigo.}

El préstamo del cráneo de Hitler por cortesía del museo de Moscú sólo duraría una noche. Poco tiempo, un solo cuerpo. Don Julio tendría que (y así fue) arriesgarse a crear a la mujer más megalomaniaca del mundo.

Doce con cinco de un cinco de diciembre. Las cepas de algún organismo de los Alpes a tres mil metros de altura. Algún conjuro hindú aprendido de internet, a su vez publicado por un charlatán, a su vez aprendido de un piel roja. Cuatro onzas de Jack Daniels en un vaso de refresco de algún estabiecimiento de comida rápida. Incienso de tabaco y unas alabanzas a Aztaroth. Diez minutos de ritual, y Hitler estaría servida a la plancha, es decir, de la morgue.

Al despertar, Hitler se encontraba amarrada a la mesa de "montaje", con arneses de cuero apretados, como deben ser. Hacía frío y estaba desnuda. Tenía los pezones muy erectos e hinchados, mitad por el frío, mitad por la leche echada a perder. El dolor de cabeza, la angustia peribélica y la pesadez de la impotencia de lidiar con traidores e idiotas habíanm, sin embargo, desaparecido.

En un fondo azul frío, resaltaba un anciano, al parecer de sesenta y cinco años, pero con una descuidada barba salpicada de gris y blanco, de mediana estatura y mirada política.

Había llegado el momento de la verdad, se podría decir. Sí, se podría decir entonces.

Don Julio miró a los pezones de Hitler. El alemán, preocupado más por tener una mirada seria que por taparse los pechos y redirigir la mirada del anciano a sus ojos, pensaba en cómo formular la primera pregunta.Entonces don Julio preguntó:

- Usted era muy hábil, mi señor. Usted era grande y era seguido en sus días en vida. Lo tenía todo, y si no lo tenía lo podía conseguir por la obediencia de todos su seguidores. Tenía riquezas, un ejercito fuerte, un armamento de alta tecnología, la habilidad política de dominar al mundo por tres generaciones posteriores a la suya. Podía hacer que sus pinturas fueran llevadas a los museos de todo el mundo, podía hacer que se forjara una nueva escuela de arte, en la que se enseñase artes y su doctrina magistral de dominar al débil y luego exterminarlo. ¿Porqué se empeñó usted en matar a su materia prima más importante, reduciéndolas a trabajos mediocres, cuando podía exprimirlos mas y hacerlos más productivos? ¿Porqué no diseñó el mundo ideal para ellos, donde ellos fueran felices y pudieran hacer su trabajo sangriento con una sonrisa en la boca? ¿Porqué no pensó en los grandes beneficios económicos que esto le pudo haber traído, además de la divina imagen que hubiera acaecido sobre sus hombros, a modo de poderosa capa? ¿Porqué permitió que se le odiara tanto?

La dama, extrañada pero firme en su respuesta, respondió:

- Yo no se de qué demonios habla usted. Yo solamente  hacía lo que me pedía mi partido, con todo el amor que un soldado político le puede tener a su padre.

Don Julio entendió.

Acababa de revivir al modelo perfecto de la prostituta consumista contemporánea.

"Todo sea por el bien del partido. Todo sea por el bien del sistema que me da alimento y fama, a costa de mi dignidad."

Ya había pasado un rato cuando Isaías entró al taller. Ahí estaba Hitler, con la cara más demacrada que la del cadáver del que acababa de servirse. Un olor a sudor frío penetraba el ambiente. Hitler se estaba subiendo los jeans ajustados y don Julio estaba cerrándose la bragueta.

Don Julio tomó el sobre de dinero y el pedazo de cráneo de la mesa y se fué, dejándole en mano su paga al buen Isaías, los quinientos mil que le había prometido. Hitler, asida de la mano por el anciano, era jalada a la puerta, incapaz de hablar, y con una mirada de aberrante satisfacción.

Isaías regresó a limpiar una hora después, y se encontró una lengua seca, seccionada irregularmente desde la base. Había sido arrancada, y no con una navaja.

Don Julio vendió a la nueva prostituta por quince euros.

Don Julio regresó a España. Hitler no duraría una semana.

 

En la foto: Greta Csatlos, vocal de Untoten

3 de marzo de 2009

Your nightmare

Dead, cold and tasty,
young flavor of skin,
putrid sacred parts…

Eating your soul for pleasure,
eating your heart with innocence,
I will rape your life,
I will rape your mind,

You deserved to die… I will please you tonight!
This nightmare never ends.
It would never end.

Cementery full of juices,
blow my breath to know who I am,
I will rape your life,
I will rape your mind,

Mouth gagged with cold flesh, to make you suffer,

This nightmare never ends.
It would never end.

 

Al Herrera/Saul Pereda

20 de febrero de 2009

Muerte busco

No hay brillo eterno en tu piel,
no hay destellos de silencio,
no acribillas sin placer,
sin hacer pesar tu destierro…

isabella

Los mares gritan “infinito”,
no entienden del dolor mortal.
La asfixia grita, desgastada,
no quiere más decapitar.

Alguna vez yo fui mortal,
nada me inspiraba miedo,
gustaba del exterminar
y contemplar entierros…

Y amaba tu oscuridad,
y quise sentir tu castigar,
contagiado de insensibilidad
la Muerte hoy no me mira más…

Los mares gritan “infinito”,
no entienden del dolor mortal.
La asfixia grita, desgastada,
no quiere más decapitar.

No recuerdo ya la saciedad…

Mil suicidios llevo ya en mi andar,
Oh, mi Muerte, de Ella te librarás
¡y la harás retorcerse sin piedad!

 

 

Foto de Julia Dresch

13 de febrero de 2009

Agua maldita

¿De qué sirven follajes inmensos, cautelosamente dispersos, 
si detrás de la hojarasca persisten los terribles miedos?
Las pisadas frías de tus pies arqueados, temblorosos,
remueven la tierra tras un andar riguroso.
Nada nuevo ocurre en la ociosa natura.
Cada que veo llover
la tierra se nutre
de esperanzas vacías.
No queda absolutamente
nada
en que creer.
Creer en la lluvia,
sólo porque existe,
es una demostración de un acto
de fé
desesperada,
de aferrarse a algo
que no sea Muerte.
Cada maldito grano de arena
se aferra al agua, 
desgarrándose,
sangrando de tanta fuerza,
laudando la compasión
del dios Agua.

Agua baja, inunda, aplaude contra el suelo.

Saluda de mano a cuanto grano de arena puede.
Y, como buen cáliz, se pierde entre los corazones fieles.
Una fé espesa se consolida.
Se ha creado un conglomerado de unión pura.
La noche sigue. El Agua sigue, atrayendo fieles.
"Oh, santa Agua de Atocha. Has llenado mi corazón",
dicen los granos de arena, absortos.
Al día siguiente, Agua se va.
La tierra está unida, fija grano tras grano.
Se es prescindible del Agua.
El Agua, por ser Agua, se evapora, sin fundamento.
Como toda doctrina y religión. Se evapora, tarde o temprano.
La tierra, sin más unión, se agrieta.
¿Oh, Agua, dónde estás, que tus fieles se separan?
¿Es que acaso nos has abandonado?
¿Agua mía, Agua mía, porqué me has abandonado?
Pero Agua no puede escuchar. Se ha ido.
La tierra, finalmente, se parte en dos a la ene menos un pedazos.
Aislamiento, debilidad, castración, aburrimiento.
Nunca la tierra había tenido un  aspecto tan... muerto.
A lo lejos viene el andante. 
No tiene el mas mínimo reparo en detenerse a contemplar a lo podrido.
El andante, que está hecho de agua que cambia con los siglos, no se fija en pequeñeces.
Sólo pisa. Pisa. Patea. Raspa. Los pies fríos llenos de terror y sangre de tanto andar.
Uno, dos, tres. Una pisada y la unión de la tierra, por fin, ha desaparecido.
Muchos muertos. La humedad de los pies no sobrevive entre los muertos.
La fé en el agua no puede sobrevivir dos veces de la misma manera.
La fé no puede reparar muertos.
Pero la fé puede llevarse sobrevivientes entre los pies, 
los pies del andante.
Algún dia los sobrevivientes caerán al suelo.
Estarán solos, pero juntos en la soledad, 
recorriendo nuevos mundos 
que no habrían podido descubrir
de no haber perecido en la fé.
Y algún día, el andante tomará a esos sobrevivientes,
y después de un tratamiento de colado de fé temporal,
y estarán tan unidos como siempre lo desearon,
en una enorme montaña de formas caprichosas,
elegantes, funcionales, adaptables,
y lo más importante...
secas.

5 de febrero de 2009

Sinful Red

You can´t survive this
you can´t avoid my toor privileges
you can´t stop me,
my name is Violence, I´m punching fist

I´m not leaving you
alone into santiy chains,
you asked for it,
you must be brutally spanked,
you wanted no mercy
now wait for a gorgeous death!

I am despair
sucking your feet

Darkness is increasing
screwing up your nerves
Desist, I won´t get tired,
I´m  gonna dress you in sinful red

31 de enero de 2009

Disorder

No place for pleasure
no place to die
feel the mind disorder
get te pain crown
.
Confess your sin,
you like this shit
My pure hunger
sticking yout skin
 .
Blow off your world
Taste my sex poison
Attend your taxes,
pain and devotion
Feel your ass bouncing
Feel the flesh motion,
my word, a burning treasure
my hands are elevations
.
Confess your sin,
you like this shit
My pure hunger
sticking yout skin!


Al Hrrera

26 de enero de 2009

La Polla Records - Johnny

De la crema y nata del verdadero Punk para la crema y nata del verdadero y agonizante gobierno de Estado.
Johnny coge el bombardero
y lo eleva por el cielo,
no hay cañon que alcanze a Johnny
ni rival que lo derribe.
Johnny está en un videojuego
controlando la pantalla
Johnny nunca ve la muerte
Johnny tira los pepinos
oyendo heavy-metal
Es nuestro campeón.

Johnny no mata la gente,
elimina el objetivo.
Johnny no es un asesino.
Johnny tiene un buen oficio.
Johnny es frío y profesional.

Johnny escribe en una bomba
"el petroleo para mi"
y la gente quiere a Johny
que defiende a su pais...

Se acabo la gasolina.

Y aunque Johnny vuelve a casa
convencido de su hazaña.
Johnny solo es un cretino
que maneja un bombardero.
Johnny es un bastardo
Johnny es un bastardo
Johnny es un bastardo
Johnny es un bastardo


Extrema derecha
- Papa que es la extrema derecha?
- Pues mira hija, la extrema derecha es la banca, la policia y tambien el ejercito, los politicos, el tendero que quiere ser como ellos, el vecino que no quiere despertar y prefiere odiar al que protesta y obedecer al que le pisa...
De extrema derecha puede ser cualquiera. Los cristianos, los musulmanes, los ateos...
La extrema derecha es muy dificil de admitir, porque vive aqui, dentro de la cabeza de la gente y del cerebro de Dios y del demonio y ademas puede estar en cualquier cosa que hagas, porque casi todo lo que hacemos en la vida esta pensado por unos señores que tienen una enfermedad muy mala que se llama "Obligar a los demas a que vivan para conseguir dinero", para que? para tener las cosas que ellos venden y que nosotros hacemos con nuestro trabajo. El coche, el piso... eso es lo que nos hace la extrema derecha y ademas nos hace vivir en unos horarios, tener miedo, desconfiar de los demas, comer lo que ellos quieran, vestirnos todos con la misma ropa, comer lo mismo, comprarlo todo en esas tiendas tan grandes donde papa te lleva en el carrito y muchas cosas mas. La extrema derecha hija buff!!
- Papa, y que es la extrema izquierda?
- A esa la castigaron a irse, muy, muy lejos y a que no volviera nunca, pero yo creo que un dia volvera y le dara una patada en el culo a la extrema derecha para que se vaya a hacer puñetas.
- Papa, que son puñetas?
- Las que nos hace la extrema derecha hija... mira, mira, mira, mira! Goooooooooooool del Celta!!
Hala Celta!! Oe, oe, oe, oe!!
Evaristo

16 de enero de 2009

Sobre la prostitución



Te escribo mis lineas, sonriendo,
tocando la miseria entre mis dedos.
Arenas amargas resbalando al suelo,
solución salina de arrepentimiento.

Soy un actor, pues, según entiendo.
Me levanto muy temprano a ensayar,
pues la obra suprema está por llegar,
y una línea errónea deriva en estruendos.

Maquillajes y técnicas de relajación.
Muy bello, me dicen, lucirá mi rubor
de chiquillo alimentado y por cristos converso.
Aunque ellos ya saben que de fé no entiendo.

Mi argumento es simple, simple y encantador:
"Amo la vida, la adoro con pasión,
y aunque patadas en el culo yo reciba
en mi corazón sólo cabe puro amor",
unas alabanzas antes de dar la espalda
a mi amado público, siempre conocedor,
antes de abandonar mi pedazo de escenario
y recibir el plomo ardiente de algún tirador.

He pues, de morir gustosamente asesinado.
La sociedad, crítica dura, no gusta de mi trabajo.
Naturalmente, ¿A quien si? no soy ni un actor acabado.
Soy sólo un prostituto cuya dignidad se fué al carajo.

Nunca tuve una carrera. Hoy actúo que estoy actuando.
Y todo por dejarte ir, tontamente, de entre mis brazos.
Y todo por buscar que quedaras de mí admirada,
a costa de prostituírme...

de terminarte mis líneas rimando.


10 de enero de 2009

Mango

Rodrigo Perez no era conocido por ser un científico. Mas bien tenía nombre de ladrón, o incluzo de violador: el Pervertido de la Progreso, o qué se yo. Sin embargo, la ciencia era su arma, y el hedonismo su bandera. Es raro y hasta contradictorio encontrar a un científico con esas características.

Quizá por eso su mujer, Camila (Camila Pérez es nombre de narcotraficante) se fijó en él. Porque estaba loco. Llega un momento en la vida de toda persona que es necesario emprender la búsqueda de la locura. Y a ella, a sus treinta y cinco de plenitud, ya le había llegado.

Rodrigo, en un arranque poètico-práctico, decidió hacer la mejor fruta del mundo. Buscó por muchos lugares. No salió del país por, además de razones económicas, la idea de que la fruta perfecta debía ser conocida, no por mediocre, sino para no inspirar temor a la hora de venderla. ¿Porqué venderla? Porque todo el mundo debía conocerla, tan sólo para que la humanidad supiera de qué trata eso que le llaman "verdadera perfección".

- La fruta será perfecta. Un torrente salvaje, arrollador, enajenante, casi agresivo de sensaciones placenteras, que traigan la felicidad a quienquiera que pruebe su poderosa carne o semilla, y que le dure hasta el resto de su vida. Debe ser deliciosa, duradera en las manos y en la boca, no tan dulce, para no empalagar. No tan ácida, si lo es, para no hacer rechinar los dientes - decía.

La respuesta a su pregunta era el mango. Fruto exótico, conocido, fino cuando se le sabe tratar, y un sabor muy particular cuando se respetan sus tiempos de maduración. Eso sí, como toda fruta jugosa, habría que cuidar escoger la temporada correcta, la del clima sensual del verano. Su aspecto, pelado, es sucio, enmarañado y desordenado. Su piel no siempre podía ser perfecta, debido a las coloraciones. A veces, la carne es demasiado fibrosa. Problemas simples para un científico de la talla del delincuente Rodrigo Pérez, que supo solucionar sin inconvenientes gracias a la meditación correcta de la información y una sana alimentación a base del mismo mango, para conocer la materia.

El producto estuvo finalmente listo. Un hermoso y bien formado árbol de invernadero era el primer ejemplar de una familia entera de productores de placer. Tanto placer que la felicidad simplemente no tendría cabida, o sería indistinguible.

La egolatría de Rodrigo le impidió ser el primero en probar la maravillosa, carnosa (supongo que hay que insistir en este adjetivo) y uniforme fruta de pasión.

La primera, entonces, fue la narcotraficante Camila. Después de cuestionar tantas veces la falta de prueba con animales propios de la actividad y del contrargumento de que los animales no tienen sentimientos (a juicio del intérprete), accedió a probar.

Camila, con ojos de protagonista de telenovela, tomó un cuchillo sin mucho filo, y empezó a partir una rebanada, como si fuera un aguacate. El jugo salió de entre la cáscara. EL aroma inmediatamente, y de una extraña manera, empezó a actuar cual masaje directamente sobre la vagina.

Ella guardó silencio, y siguió.




Carne y jugo.

Con los dedos desprendió una parte de la cáscara a la rebanada, y la introdujo a su boca. Mordió despacio.

El mundo estaba oscuro. Camila había perdido la vista. Una centelleante oscuridad la acribilló desde atrás, indolora.

Carne y jugo.

Fuegos artificiales, como la sensación de los polvitos efervescentes de las paletas con maltodextrina, empezaron a aparecer en los párpados cerrados de Camila.

Su pantalón de mezclilla se ajustaba a la piel de las piernas. El aire empezaba a faltar, despacio. Se estaba asfixiando. Y se estaba excitando. Los dientes empezaban a rechinar, no por el efecto de la fruta, sino por las endorfinas que se estaban reproduciendo como conejos en todo el complejo sanguíneo de la dama. Sólo quería exclamar ¡Placerrr! Pero su inconsciente le ordenaba que siguiera masticando, que siguiera liberando ese extraño sabor.

Jugo.

Cada choque de moléculas de jugo de mango contra la garganta era una quemazón insoportable, pero aliviadora. Cada desliz de los azúcares sobre la lengua eran percibidos por medio de la pesadez de los ojos, de la palpitación de su clítoris, de la sensación de caer en pie, de todos los sentidos menos la vista agudizados.

Después de varios minutos, Camila terminó la rebanada. Rodrigo se limitaba a verla lamiendo cada centímetro cuadrado de la cáscara y de sus dedos sucios, sin decir palabra, asombrado.

Camila cayó al suelo del invernadero. Sus cabellos, rojos y rizados, se ensuciaron con el polvo. Pronto toda ella estaría sucia, por retorcerse de placer.

Era una escena asquerosa.

Era una situación envidiable.

Camila pidió más. Rodrigo, tratando de ocultar su asombro y su maravillado semblante, cortó una nueva rebanada del mismo grueso que la anterior, y la partió por la mitad. Quitó la cáscara y le puso el trozo de carne directo en la boca, como si careciera ella de manos y ojos. Porque de hecho, sus ojos eran inservibles por los párpados y sus manos se encontraban ocupadas, masturbándola suave pero frenéticamente.

Los dientes volvían a masticar. Camila se había mordido la lengua. La sangre probablemente suavizó e hizo un poco áspero el sabor del mango, pero todo indicaba que no había reparado en eso.

El orgasmo llegó, lenta, prolongada y terminantemente.

Jugo.

Un orgasmo líquido explotó entre las vísceras de la mujer. La cabeza le dolía, pero era delicioso. La boca, con sabor a sangre luego de varios minutos de disipado el sabor del mango, le intrigaba. La cabeza por la presión, la lengua por la cortada, el vientre y la vulva por las contracciones. Los dedos y los labios por lo quemante del jugo. Los pies por engarrotados. Todo le dolía.

Pero el orgasmo no acababa.

Aún se retorcía por el suelo nitrogenado. La sangre de sus oídos empezaba a bañar el cabello rojo y rizado de Camila, a modo de brocha.

Pero el orgasmo no acababa.

Intentó incorporarse en pleno éxtasis, y sólo consiguió caer temblorosamente. Las venas de sus brazos ya tenían color oscuro, además de textura. Los ojos estaban rojos, y cansados de la presión.

Pero el orgasmo no acababa.

La combinación de olores, mango, sudor, genitales, sangre marchita, tierra mojada. Era todo perfecto.

Pero el orgasmo acabó.




El cadáver deforme de Camila nunca se liberó de su forma contraída. No mientras Rodrigo, llorando, tomaba notas en su libreta de proyectos.

"La fruta será perfecta. Un torrente salvaje, arrollador, enajenante, casi agresivo de sensaciones placenteras, que traigan la felicidad a quienquiera que pruebe su poderosa carne o semilla, y que le dure hasta el resto de su vida. Debe ser deliciosa, duradera en las manos y en la boca, no tan dulce, para no empalagar. No tan ácida, si lo es, para no hacer rechinar los dientes".

Recogió el cadáver en un enorme agujero para composta. Tiró el mango, cerró el invernadero y camino a su habitación, se puso a analizar los resultados.

- Hasta el resto de su vida... pero los dientes añun rechinan.

Le esperaba una nueva tarea a Rodrigo Pérez. Esta vez sería más sencillo.