16 de mayo de 2016

Ejercicio #2

Pupilas ensangrentadas. No puedo vertr, quiza no deba. Solo siento telarañas,  revueltas entre mis dedos. Abandonado, yaciendo en la esquina menos luminosa. Tragicamente lastimado. Pero por conviccion.
No permitas que cure mis heridas. Domame, mantenme cautivo. Porque apenas sienta mejoria, saldre de nuevo, saldre a cazar.

Estoy sangrando en un letargo
Mi vida ya se ha consumado,
Pero estoy en pie, animado,
Y por mis venas corre el caos.
Ya no me siento mas humano,
Tampoco bestia sin voz ni lazo,
Han trascendido mi ser y hambre,
Soy dolor, soy invulnerable

Me ves vagando sobre jirones
La estela de tu amada destruccion,
No entiendo nada de tus propositos,
Pero me gusta lo que veo
Sabes bien que estas equivocado,
Sabes bien que hay algo mal en ti
Soy tu testigo condescendiente,
Quiero ayudarte a encontrar el fin.
Sere testigo de tus llantos,
Testigo de la caida de tu fe,
La unica decision real, al final
Limpia tu alma, o calla a mi merced

Soy testigo,
Soy verdugo,
Eres tu propio juez
Y yo el ejecutor

Estoy sangrando en un letargo
Mi vida ya se ha consumado,
Pero estoy en pie, animado,
Y por mis venas corre el caos.
Ya no me siento mas humano,
Tampoco bestia sin voz ni lazo,
Han trascendido mi ser y hambre,
Soy dolor, soy invulnerable

Mira mis ojos, estan manchados,
Sabes que para esto fui entrenado,
No tengo amor, solo furia intacta,
Naci de fuego y soy llamas blancas
Y cuando llegue el cruel nomento
Hare sin duda lo que tu no puedes
Blandire mi brazo en tu garganta
Y tu conciencia callara por siempre

Estoy sangrando en un letargo
Mi vida ya se ha consumado,
Pero estoy en pie, animado,
Y por mis venas corre el caos.
Ya no me siento mas humano,
Tampoco bestia sin voz ni lazo,
Han trascendido mi ser y hambre,
Soy dolor, soy invulnerable

9 de mayo de 2016

Zurcos en el pizarrón


Justo ahora me encuentro
encerrado
en una caja de ignorancia
donde me limito a dibujar mis trazos
para que otros los huelan.
Y aún no acabo de entender cómo,
en un lienzo tan grande,
me siento prisionero,
a sabiendas que este lienzo es infinito
y se me antoja rayar otros.

Quiero hacerte defacing.
Lamer tus lágrimas
mientras destruyo tu identidad.
Quizá porque yo no tengo una.
No una que pueda palpar.
Quizá porque la mía es etérea,
y porque se me antoja volar
entre tus colores
y volverlos negros
como lo soy, o como lo fuí
en algún punto del espaciotiempo.

Porque puedo.


Imagen de Bristaring

28 de marzo de 2016

Where good girls go to die

Ya no distingo donde habita este sueño maldito. Si frente a mis ojos, cansados de la luz contaminante, o tras de ellos, enmarañado una cabeza que no tiene cura. Araña famelica, incesante, que sabe donde punzar, donde rechinar. Ya no distingo, no distingo el origen de los gritos. Quiza siempre los tuve, aguardando juntarse, crecer, cobrar vida propia. Porque conciencia ya la tienen. O quiza llegaste tu, quien quiera que seas, y los arrojaste a mi pesar, como si fueran zapatos viejos. No distingo si los jirones se hicieron en mi andar, si son defectos de fabrica. Es una pesadilla, hecha de cadaver, huele a cafe, sabe a nueces y llena como papa. Tan seca ya, que llorar no alivia nada en absoluto. Solo resbala. Solo desliza. Ni un intento de cura. Ni una grieta resanada. Quiza no estaba seco. Tal vez, tan solo no hay nada que hacer con este caudal inconsolable.

26 de marzo de 2016

Peca conmigo y mírame a los ojos


La luna es nuestro testigo, deseo ardiente, del embeleso
que tus ojos en mi provocan, que tu calor en mí esboza
el camino de mi perdición entera, las instrucciones detalladas
para ser esclavo perfecto de tus caderas y de tus piernas.

El viento se lleva apresurado, deseo ardiente, toda prueba
de mi cuerpo anhelando el tuyo, de mi alma implorando la tuya.
No tengo rumbo. ¿Deseas serlo? ¿Deseas dejar tu marca
en mis anhelos, en mi espalda, en mi alma jamás domada?

No te vayas. Te quiero cerca. Deseo ardiente, déjame verte.
Que el rozar de tus cabellos en mi pecho es para siempre.
Tiñeme rojo, provócame espasmos, y regalame otros tantos.
Antes que el día siguiente llegue, y entre comillas, nos despidamos.

10 de marzo de 2016

Para M

Ya conoces el insomnio que me hiela la sangre. Te espero, cariño, no me quiero ir sin ti. No me puedo ir sin ti. Me haces meditar horrores, predecir el pasado, pues te admiro tanto que tambien quiero ser atemporal.
Mi poesia nunca habia cobrado tanto valor mas que en tu celebración. En la ignorancia de tu feminidad, eres mas mujer que todas las mujeres de mi haber juntas, mas calida que todas ellas juntas... mas tierna que todo lo rescatable de ellas junto. Sera por eso que te esmero tanto. Que apenas si una vez te he tocado, pero creeria que tus mejillas anhelan mis manos.
Y es que estas tan lejos, amor, que tu nemesis acapara mi atencion. Quiza porque, de lo bueno, poco. O quiza porque no soy digno del canto de tu voz.
Tengo miedo. Tengo miedo de no sentirte, tengo miedo de no temerte. Tengo miedo de no amarte como alguna vez, que fuiste mi todo.
Cuan puro e inocente debe ser lo que por ti siento, que no pido mas que me extravies, eternamente, con un beso.


4 de febrero de 2016

Letanía

VIOLAME, SEDUCEME, PERVIERTEME, HAZME TUYO Y OBLIGAME A HACERTE MIA, CORROMPEME, Y HAZME REPETIRTE ESTA LETANIA HASTA SANGRAR.

12 de enero de 2016

Catacumba romana


Hace tanto frío aquí.

Y el tiempo pasa tan rápido.

Condensado en la nada. Siendo cuerpo en el todo. Abarcando, captando,
lo más que se puede de todo este horrible frío.
Y por cada salida del sol hay una nevada.
Lo suficiente para formar estalactitas,
para formar estalagmitas.
Todas altas, filosas, coniformes e incisivas.
Apenas parpadeo y penetran mi piel.
El frío, que antes me envolvía como algodón de azucar,
ahora penetra mis heridas.

Literalmente, este frío llega hasta los huesos.
Literalmente, quema.
Literalmente, creí encontrar refugio aquí,
para pasar el rato,
y hacerme más fuerte.

Y es que, en este lugar,
ni el calor de todos los muertos
puede confortar al alma más etérea.

Entré aquí a refugiarme
del gélido viento del norte.
Pero no recordaba, no recordaba
que aquí ya no estás.

3 de octubre de 2015

Invotos



Y el tiempo se escabulló, en suspiros, en transpiraciones.
Y, como todo, tan solo... transcurrió.
Evocando esa alegre noche
donde el júbilo se equiparó al éxtasis,
donde el placer pasó a ser divino,
y la gracia permanente de tus ojos
aún perfumaba mis pensamientos.
Fue un acto sublime, diría que onírico,
pero aún puedo perfectamente palparlo.
Tus palabras entretejieron los votos
del deseo auténtico de dos almas.
El velo terso de noche de agosto
nos protegía de las banalidades,
de las mentiras y las preocupaciones,
de la ignorancia de nuestros seres.
Tu lengua perfecta trazaba el hechizo
que rasgaba, a pasos firmes, precisos,
el turbante lúgubre de mi cabeza.
Y mi cabeza vio un poco de luz.
Y, en mi calidad de ser nocturno,
testigo de tanta clarividencia, por vez primera,
me rehusé a penetrar la piel, la carne,
que el jugo de tu vida me permitiera.
¿Cómo iba a imaginar que la luz más blanca
de mentiras también se constituyera?
¿Cómo no me pasaría por la mente
que por eso mismo pudiera soportarla?
Cómo me arrepiento de no haber bebido
hasta la última gota de tus plausibles venas,
pues tus montes y cuencas eran todas tangibles,
pero tus historias eran tanto inciertas.


29 de septiembre de 2015

Ya vete


Me quedo con lo bello, lo que parece eterno. Lo que me hizo salir del abismo. Me quedo con la forma tan magnífica de tus labios sobre los míos, de tu pecho sobre el mío. Me quedo con los momentos felices, tan vibrantes que poseían luz propia. Me quedo con los momentos tristes, e incómodos, que nos hicieron crecer un poco más, poder asomar los ojos sobre la nada. Me quedo con la dicha que tu aroma me daba, que aunque finita, era inmensa. Me quedo con la gracia de tus cabellos sobre mi rostro, perfumados de miel, de sol, de trabajo duro, de letras forjadas. Me quedo con la fotografía de los ojos más hermosos, recuerdo inmejorable de que todo es relativo. Me quedo con el hallazgo más importante de mi vida, el del amor, el que se da, el que se recibe, el que es incondicional, y el que espera reciprocidad también. Me quedo con todas esas tardes y noches alcohólicas, donde las mentes se relajaban y empezaban a divagar sobre los misterios, los verdaderos misterios de la vida. Me quedo con el sabor de tu piel, a veces tensa, a veces quieta, a veces el mar de feromonas que mi ser necesitaba. Me quedo con el tacto de tu sudor, con la esencia de tu sexo, con el vapor de tu pecho, con tu respiración tambaleante. Me quedo con las fotografías todas, de las que he borrado su existencia física, pero jamás de mi cabeza. Me quedo con todos esos "te amo"s, los que dí yo, al menos, en los que lo dí siempre todo de mí. Me quedo con todos esos "te amo"s que salieron de tí para mí, pue aunque no todos fueron reales, valoro el coraje que debiste tener para decirlos. Me quedo con todos esos sueños, hermosos, deseables, que no eran míos, pero los adopté como tales, porque los creí nobles, porque los creí con propósito, y porque aún los siento. Me quedo con el ímpetu de tus acciones, con la ferocidad de tus convicciones, con la decisión de tu mirada. Me quedo con el ser que fuiste. El que dejaste eventualmente de ser. El que algún día serás por siempre, sólo que lejos de mí.

Me quedo con el gusto del saber que, en algún punto, en algún tiempo, lo fui todo para alguien, por años, por parpadeos, la verdad es que el medir el tiempo no importa.

Pues duraste lo que tenías que durar.

7 de agosto de 2015

Gris suave

  • ... deseando ser uno con el éter, esfumarme de este mundo, ser parte de la nada, y así ser parte de todo
    quiero formar parte de todo aquello que amo, de las personas, de las ideas, de las cosas y de las amantes
    fundirme en la nada, y que la nada me añore
  • vivir seductoramente entre los vientos del norte hacia el sur
    blandirme en el vuelo con las aves, simulando ser libre, simulando un poco, un poco de fé
    traicionar lo divino con un efecto de Schördinger
    ser paz y tierra, fuego y tempestades
    destruir todo lo que toco con mi luz
    violar mi propio propósito, que es no tener propósito, y en el desdén del caos, no amar jamás otra vez